Follow by Email

lunes, 18 de julio de 2016

LA GUERRA CIVIL EXPLICADA A LOS JÓVENES OCHENTA AÑOS DESPUÉS




         El 18 de julio de 2016 es el ochenta aniversario del inicio de la guerra civil, 1936-2016. Con tal motivo proliferan las descripciones, las elucidaciones y los argumentos, que suelen adolecer de superficialidad y pereza, de parcialidad y partidismo. Aún está en elaboración una explicación lo bastante objetiva, que supere la maliciosa división en izquierda y derecha haciendo comprensible un acontecimiento que mató a unas 550.000 personas y que ha determinado nuestras vidas hasta hoy mismo. Ello a pesar de las decenas de miles de libros y otros textos destinados al asunto, casi todos lastrados por el subjetivismo y la arbitrariedad.



         Hay tres preguntas básicas sobre la guerra civil de 1936-1939: 1) ¿cuáles fueron sus causas?, 2) ¿por qué triunfó del franquismo?, 3) ¿qué significó la victoria del fascismo español, o franquismo?



         Para los jóvenes es un asunto ya lejano. En él participaron sus abuelos, y en algún caso sus bisabuelos, y las versiones que les llegan no les suelen resultar convincentes, por su partidismo. El objetivo es ir construyendo una explicación que sitúe en primer lugar, sin más, la categoría de verdad.

lunes, 11 de julio de 2016

LO QUE CUENTA ES EL SER HUMANO ESENCIAL. Contra Todas Las Formas De Racismo


         El racismo no es tara inherente a una raza: pensar o decir eso (o meramente sugerirlo) es una manifestación de racismo, pues éste consiste en deducir desde los rasgos étnicos de los seres humanos, en sí mismos de ínfima significación, actos políticos y sociales. No hay “malas razas” ni “buenas razas”, no hay razas dadas al racismo y razas que padecen el racismo sino estructuras de dominación en las que lo racial tiene un significado entre muy secundario y nulo.



         En EEUU hay un problema de racismos, más que de racismo. Se dan diversas formas de desprecio y odio por el otro a causa de su apariencia. Todavía sobrevive en ciertos sectores de blancos el racismo antinegro, aunque en fuerte reducción. La mayoría de la población blanca -el 80%- que vota lo ha hecho por un negro, B. Obama. Éste no ganó sólo ni principalmente por el respaldo de los negros, que son el 12%, porcentaje harto insuficiente. Hay racismo de ciertos sectores e individuos blancos contra los hispanos, que aunque son más que los negros, el 15%, no tienen sus privilegios económicos y sociales.



         Existe menosprecio racista de ciertos blancos hacia los indígenas, que son el sector verdaderamente excluido, el que padece las peores tasas de pobreza, paro, alcoholismo, etc., ante la indiferencia general. Una parte de la población negra tiene asimismo prejuicios raciales respecto a  ellos, a los que considera “inferiores”. Se debe recordar que hubo tropas negras peleando contra los indios junto con los blancos, co-responsables del genocidio padecido por aquéllos.



         Un porcentaje de blancos y otro de negros repudia a los asiáticos, y el conflicto negros/orientales es fuerte en ciertas áreas, aunque la censura mediática impide darlo a conocer. Por el contrario, los hispanos no suelen ser racistas. Son víctimas del racismo de algunos blancos y algunos negros pero no responden al racismo ajeno con un racismo propio.



         Una de las formas hoy más virulenta de racismo en EEUU es el de parte de la comunidad negra contra los blancos. Es, ciertamente, reactivo pero no por ello menos reprensible. Esos sectores conciben la muy real opresión, discriminación y pobreza padecida por los negros como obra de “los blancos” y no como lo que es realmente, una política implementada por el aparato estatal de EEUU, a través de leyes, adoctrinamiento, etc. Dicho aparato también oprime a los blancos de las clases populares, que a menudo tuvieron existencias apenas diferenciables de las de los negros. Por ejemplo, no fue mejor, en lo material, la vida de los trabajadores blancos durante la revolución industrial que la de los trabajadores negros esclavos en las plantaciones. Con seguridad, aquéllos morían antes que éstos.



         A la vez, siempre ha habido un sector enorme de la población blanca que se ha opuesto primero a la esclavitud y después a la discriminación racial contra los negros. Por tanto, no estamos ante un conflicto de razas sino ante estructuras de dominación que imponen determinadas políticas de desigualdad. En puridad, la guerra de las razas nunca ha existido.



         Hay que considerar el conjunto de la situación. Ya a comienzos del siglo XX había empresarios negros en EEUU, dedicados a explotar a sus trabajadores con indiferencia hacia su raza. En la II Guerra Mundial un ingente número de soldados negros combatió bajo la bandera del imperio USA, a veces en unidades de élite, la aviación por ejemplo. En la guerra de Vietnam los aviadores negros bombardearon al pueblo vietnamita junto con los blancos, y en la infantería los suboficiales negros contribuyeron a mantener combativo al ejército del imperio. Terminada dicha conflagración con la derrota de EEUU fue un general negro, Colin Powell, el elegido presidente del Estado Mayor Conjunto, para definir la nueva doctrina militar y renovar el aparato bélico. Sin Powell no habría habido las guerras de agresión que el imperialismo yanki ha ido desencadenando, Irak, Libia, etc.



         Powell, un hombre negro, ha sido el sujeto clave del militarismo yanki en el último medio siglo. El número de generales, jefes, oficiales y soldados negros, hombres y especialmente mujeres, es inusualmente alto dentro del ejército. Quizá sea del 20-25%, cuando la población negra es el 12%. Similar es la situación en la policía, donde los negros pueden llegar a ser también la cuarta parte. En muchas ciudades en que hay conflictos y asesinatos raciales los jefes policiales son negros, y una fracción notable de quienes reprimen violentamente las manifestaciones contra el racismo antinegro son policías negros.



         Ya hace mucho que una parte sustancial del aparato de adoctrinamiento y propaganda del imperialismo EEUU, en particular la infame industria del ocio, es propiedad de personas negras. En EEUU existe hoy una alta burguesía negra que tiene a algunos de los multimillonarios más opulentos del país. Si los negros muy ricos entregasen una porción pequeña de su fortuna para socorrer a los negros muy pobres éstos saldrían de la pobreza… Lo que hoy discrimina en EEUU es la desigualdad económica y la opresión política pero muy secundariamente el racismo.



         Los negros pobres de EEUU sufren las atroces políticas de “compensación” y “ayuda” del Estado. El paternalismo estatal es el principal responsable de su miseria y degradación. Mientras exista, mientras la gente negra no se haga cargo de la totalidad de sus vidas sin confiar en las envenenadas limosnas gubernamentales, la situación no tendrá remedio. Al mismo tiempo, esos sectores negros, para capturar más prebendas y subsidios estatales, continúan aferrados al victimismo, a una explicación de su historia ajena a la realidad y, también, al racismo antiblanco, promoviendo “luchas” y “movilizaciones” que a menudo no tienen otra meta real que lograr más subvenciones.



         El racismo antiblanco es la forma de racismo que más rápidamente está ahora creciendo, no sólo entre ciertos sectores de negros sino, más aún, entre blancos: intelectuales, periodistas, profesores, activistas sociales y otros, para quienes “los blancos” son “la mala raza”, inherentemente agresiva, racista, imperialista y genocida. Algunos de éstos han pasado de un tipo de racismo, el antinegro, a otro, el antiblanco, lo que se explica porque su concepción del mundo es esencialmente racista. El aparato estatal necesita de esta ideología para lograr la docilidad social de las masas blancas fomentando en ellas el autoodio, la vergüenza de sí y la desestructuración cultural. Apoyándose en un buen número de medias verdades, ocultaciones de hechos y enormes mentiras, la acción de los racistas antiblancos prospera a buen ritmo, subvencionados desde las instituciones gubernamentales y las fundaciones empresariales.



         En el pasado una parte de los negros militantes se hicieron racistas. Lo fueron los Panteras Negras y Malcolm X[1], pero no Martin Luther King. Los primeros tomaron el racismo antinegro promovido desde el aparato estatal USA y lo hicieron suyo convertido en racismo antiblanco. La meta era, dejando a un lado su locuacidad “radical”, integrar a las masas negras en la sociedad burguesa con el mayor número de privilegios posibles. No hubo en ellos ningún programa revolucionario, ningún proyecto de crear una sociedad libre para todos, sin ente estatal ni clase patronal. Su vehemente racismo les impedía comprender que la fuerza agente de las transformaciones sólo podía ser el pueblo, el pueblo unido por encima de las diferencias raciales.



         Poner fin al racismo en todas sus formas, y a las políticas que se hacen desde él, demanda atender a lo esencialmente humano que está en cada persona. Esa esencialidad de lo decisivo es lo que cuenta, mientras que los rasgos físicos son elementos irrelevantes, y los rasgos culturales vías de convergencia plural hacia lo sustantivamente humano, que es común a todos.



         Se está constituyendo una nueva comunidad popular, en cada país y en todo el orbe, que es multirracial, y que es la única capaz de poner fin a la opresión y realizar la libertad. Para su desarrollo hay que poner fin a todas las formas de racismo, y a todas las ideas sobre superioridad, maldad o exclusividad racial, así como a toda interpretación de la realidad social conforme a la noción de la guerra de las razas, para que pueda expandirse lo humano esencial. Ello es necesario para unir al pueblo, a los sin poder político ni económico, para transformar la sociedad desde abajo, para la revolución.



        

        







[1] Éste, igual que el resto del los racistas negros, tergiversa la historia de la esclavitud, convirtiéndola en una conflicto negros/blancos, cuando en África el comercio de esclavos era multirracial: las elites negras esclavistas los capturaban y llevaban encadenados a las factorías de los europeos en la costa, que los trasladaban a América. Consúltese en este blog el comentario al libro “Ser esclavo en África y América entre los siglos XV y XIX”, Ch. Coquery-Vidrovitch y E. Mesnard. Que África no lograse superar el orden esclavista es un asunto que debe ser autocríticamente abordado por los africanos y sus descendientes.

viernes, 8 de julio de 2016

LA UNIÓN EUROPEA Y LOS PUEBLOS EUROPEOS


       Europa es destruida por sus clases mandantes en la I y la II Guerras Mundiales, todo para decidir por la fuerza quién dominaría, si Alemania o Inglaterra (con la cooperación de Francia). En 1945 Europa está arruinada, desacreditada, mientras dos superpotencias de nuevo cuño sojuzgan al mundo, EEUU y la Unión Soviética, la primera manda en su parte occidental y la segunda en la oriental.



         El viejo colonialismo europeo se bate en retirada tras aquel año decisivo en todas partes, mientras también en todas partes conquistan y vencen las nuevas superpotencias. Alemania, que está en la línea del frente, es reconstruida por Estados Unidos para desafiar a su rival, la Rusia supuestamente “socialista”, en realidad imperialista y fascista. Pasan los años, se viene a tierra la mascarada sangrienta del “socialismo real”, derrotado por el imperio rival, EEUU. Los países (Estados) del occidente europeo se van agrupando para mantener hasta donde sea posible su supremacía y privilegios a escala planetaria. Ese es el origen de la Unión Europa.



         Se incorpora España en 1986 y llega el Tratado de Lisboa. No es una asociación de Estados iguales sino que hay un socio hegemónico, Alemania. Los demás países tienen que plegarse al imperialismo germano que, vencido en 1945, se convierte luego en vencedor. La Unión Europea es el dispositivo con que la plutocracia y los poderhabientes alemanes están realizando la política de Hitler, pero por otros medios. Y en ello están teniendo un éxito colosal, para desgracia de los pueblos europeos.



         España es despojada por Alemania de la mayor parte de su tejido industrial, para quedarse reducida a un país de camareros, con un paro estructural irresoluble del 20%, que se hace del 45% entre los menores de 35 años. Fue la izquierda en el gobierno, en los tiempos de Felipe González, subvencionada por la socialdemocracia alemana, la que arrasó la industria para que el poder de la gran patronal alemana, cuyo fundamento es su colosal régimen fabril, fuera máximo.



         Por todo ello el descontento es fuerte dentro de la UE. Políticos oportunistas lo canalizan en Inglaterra y hasta ganan el referéndum. Que nadie se alarme, si Inglaterra se ha arrojado por la ventana de la UE es sólo para volver a penetrar por la puerta de atrás. ¿A dónde va a ir la otrora reina de los mares y hoy imperio harapiento? La aparatosa “salida” es, por un lado, una concesión emocional a las masas que ven peligrar su identidad cultural y su nivel de vida y, por otro, un modo de forzar al amo de Europa, Alemania, a efectuar más concesiones.



         Alemania, y las oligarquías locales a su sombra, cubren de injurias a quienes cuestionen la UE: “eurófobos”, “xenófobos”, “racistas”, “islamófobos”, “extrema derecha”, etc., etc., etc. Aún así, en Inglaterra la desesperación popular, aunque manipulada por los politicastros de turno, ha ganado el referéndum. No hay duda que la Unión Europea es un proyecto imperialista y es, sobre todo, la estrategia de Hitler en las nuevas condiciones, o sea, la conquista de Europa por Alemania.



         ¿Es solución estar fuera de la UE, recuperar la propia moneda, etc.? Fuera o dentro, la estructura social básica no cambia, y con el euro o las viejas divisas el capitalismo está ahí. En Francia por ejemplo, el Frente Nacional agita contra la Unión Europea pero ¿lo hace para abandonarla de verdad o con el fin de lograr que la dominación de Alemania no sea tan asfixiante para la burguesía gala? Si dentro de la Unión hay problemas fuera la situación puede ser incluso peor para los Estados que la forman.



         Los pueblos europeos existen. No sólo hay individuos (atomizados y aculturados) y Estados: también hay pueblos en Europa. O sea, comunidades humanas con unas señas de identidad que son propias y privativas, un idioma, una cultura, una historia, una idiosincrasia… Pero Alemania hoy, igual que Hitler, no desea que haya pueblos sino una papilla de seres ¿humanos? que han sido despojados de su cultura, sin saberes sobre su ser histórico, amenazados en sus lenguas, llenos de complejos de culpa, sometidos a la ducha fría del racismo antiblanco, devastados por el autoodio, de rodillas ante religiones foráneas cuyo esencia es la violencia y la sobre-multi-opresión…



         Los pueblos europeos tienen que levantarse en defensa de sí mismos, contra los capitostes de la UE, contra Alemania y sus lacayos en cada país, contra quienes no cesan de injuriarles. El proyecto revolucionario integral europeo ha de ser una fórmula para preservar y además desarrollar las culturas europeas. Los pueblos de Europa, que ahora viven culturalmente de rodillas, tienen que ponerse en pie.



         El episodio de los refugiados sirios parece haber sido la gota que está colmando el vaso. Cualquiera que ponga en duda el atroz mercadeo con seres humanos que se está efectuando en la UE es agredido con el mayor furor: “racista”, “extrema derecha”, “xenófobo”, “islamófobo” etc. Todo ello para velar lo obvio, que el asunto tiene como fin proporcionar mano de obra barata al gran capital europeo, en especial al alemán, y de paso asestar un golpe más al depósito cultural de los pueblos de Europa, promoviendo además la sustitución étnica en el viejo continente.



         Los nuevos mercaderes de esclavos y los herederos de los nazis llevan adelante sus operaciones de traslado de grandes masas de población en nombre de la “ayuda humanitaria”, la “tolerancia”, el “antirracismo” y demás palabritas mercadotécnicas, todo para que el gran capital europeo, en primer lugar el alemán, prospere mientras que los pueblos europeos declinan. Es delicioso oír a los que siguen a Ángela Merkel calificar de “racistas” a quienes están contra la emigración, cuando esa jerifalta y los suyos son meramente Hitler trasladados al siglo XXI.



         La emigración es hoy tan rechazable como en el pasado, cuando la gente era llevada de acá para allá con una cadena al cuello y vendida en los mercados de esclavos. Es meramente una modernización de esa vieja práctica. Su denuncia, y la denuncia de los hipócritas y santurrones que la defienden manipulado los buenos sentimientos de las personas, es una de las grandes tareas de nuestro tiempo.



         Europa tiene futuro a través de sus pueblos, no a través de sus Estados, ni a través de nuevas operaciones al estilo de la UE para relanzar el imperialismo europeo en beneficio sobre todo de Alemania. Ni agresora ni agredida, ni hegemónica ni humillada, y libre de sus clases mandates: así debe ser Europa. Eso es, y exige, una revolución.

viernes, 1 de julio de 2016

DIA DEL ORGULLO GAY 2016. REPRESIÓN EN IRÁN

Muchos interrogantes suscita el Dia del Orgullo, una parte de los cuales están siendo puestos sobre la mesa por los sectores críticos del movimiento de gays y lesbianas. Pero, por encima de cualquier otra consideración, está la defensa de la libertad amorosa, erótica y sexual de todos los seres humanos en todos los países y lugares del mundo, meta por realizar.

         En Irán el régimen fascista de los clérigos islámicos está ejecutando unas 1.000 personas por año, opositores políticos, ateos militantes, mujeres conscientes, pensadores independientes, dirigentes obreros y vecinales, revolucionarios globales, integrantes de las minorías nacionales y también homosexuales y lesbianas. Dada la falta de garantías procesales y de leyes mínimamente objetivas que hay en ese país, no se puede saber cuántos de ese millar de ahorcados (muchos mueren por la acusación de “enemistad contra Dios”, que no permite saber el motivo real) lo son por su orientación sexual pero se intuye que constituyen una alta proporción, quizá hasta un tercio. Eso significa que cada dia un homosexual o lesbiana son ultimados por el Estado musulmán iraní. Uno cada día. Por tanto uno, al menos, en el Dia del Orgullo Gay.

         Esto no encaja con la orientación meramente lúdica, comercial y desmovilizada que imponen los organizadores de dicho Dia, una gavilla de colectivos y personas que cobran de las instituciones estatales, más en concreto, que llevan años siendo subvencionados por el gobierno del PP. Esta fecha debe volver a ser de lucha y denuncia, de combate y reivindicación, no de triste bullicio mercantil y alcohólico. Se necesita un Dia de fuerza y combatividad.

         No es sólo en Irán. En todos los países musulmanes, en unos más y en otros algo menos pero en todos, la homosexualidad es ferozmente perseguida: asesinatos impunes, condenas a muerte ejecutadas, torturas, palizas en las calles, penas de cárcel, etc. En donde domina el Estado Islámico de Irán y Siria, esa criatura monstruosa fabricada al alimón por Arabia Saudí, Turquía, EEUU y la UE, la situación es todavía peor, pues quienes tienen una orientación sexual contraria a la impuesta por el clero islámico son quemados vivos, crucificados, arrojados desde los más altos edificios, etc. En Arabia Saudí, cuya monarquía patibularia hiper-rica subvenciona, por un lado, a los reyes de España y, por otro, a los jerarcas de la izquierda y a los intelectuales “críticos”, padece una situación incluso peor que Irán, como denuncia el antifascista árabe Raif Badawi en su valiente libro “1.000 latigazos. Porque me atreví a hablar libremente”. Badawi señala con precisión al culpable, el clero islámico. El mismo clero, esta vez norteafricano, quien en la guerra civil española proporcionó 100.000 mercenarios musulmanes a Franco, que constituyeron la fuerza militar decisiva de éste.

         Y lo peor está por venir. La matanza de Orlando es un tanteo planificado y no la acción de “un lobo solitario que se ha radicalizado en Internet”, para comprobar la reacción de la opinión pública en Occidente, Dado que ésta ha sido débil y en España mínima, por lo que luego se dirá, quienes ansían aplastar a homosexuales y lesbianas tienen el camino expedito. El islam es su instrumento. Si en las próximas carnicerías de gays a cargo de islamistas, que vendrán, se continúa con esa tendencia a “dejar hacer” en unos años la situación aquí puede ser como en Irán.

         En efecto. El proceso de islamización/fascistización de Europa marcha a todo vapor, tanto que hasta el Dalai Lama, el respetado dirigente budista, ha tenido que elevar su voz contra él recientemente. Lo impulsa la gran patronal alemana y Ángela Merkel, que están logrando lo que Adolfo Hitler no consiguió en su día, dominar Europa. Si los nazis querían hacer de la fascistización la vía hacia la islamización los actuales gerifaltes germanos, ellos y ellas, buscan islamizar como la vía más rápida para fascistizar. Pero el orden de los factores no altera el producto.

         Sin resistir en la calle a esa operación estratégica de altísimo calado, que quiere una Europa totalmente sometida a su clase empresarial y estatal, devenida islámica para poner controlar y mandar más y mejor, la libertad sexual no tiene futuro en el Viejo Continente; en realidad, ninguna libertad, empezando por la más valiosa de todas, la de conciencia.

         ¿Por qué casi nadie hace nada ante los eventos criminales de Irán, y ante matanzas como la de Orlando? Porque los jefes de la izquierda pro-capitalista dependen económicamente del dinero del fascismo musulmán. Es el caso de Podemos, subvencionado desde hace mucho por el clero islámico iraní. Los jefes de aquél se lucran con un dinero manchado de sangre, justamente la sangre de los homosexuales y lesbianas de Irán que cada dia son torturados y ahorcados por serlo. Los Pablos, los Albertos y los Iñigos hacen un doble juego, por un lado se declaran de boquilla muy pero que muy partidarios de los gays, por otro se suman a la operación para ocultar la matanza de homosexuales en Irán, impiden la movilización popular contra tragedias como la de Orlando y, sobre todo, se unen a la acción concertada, dirigida por el gran capital teutón (el mismo que promovió a Hitler), para islamizar Europa. Y cobran por ello.

         Así pues, no se puede permitir que los mandamases de la izquierda burguesa, Podemos, IU y sus sucursales, beneficiados por el reparto de dólares que hace el islamofascismo iraní y saudí, sean parte de la celebración del Orgullo. Primero han de romper sus lazos con los fascistas, después tienen que dar explicaciones de ello, en tercer lugar han de denunciar lo que está sucediendo en Irán (y en Arabia) y por último deben posicionarse en contra de la islamización/fascistización de Europa. Lo mismo los actuales organizadores del Dia del Orgullo, que si aún les queda algo de dignidad y sentido moral, deben dimitir de sus muy bien subsidiados cargos.




Según datos contrastados sobre orientación sexual en Europa, las cifras de homosexualidad masculina se encuentran sobre un 6%, y un 2% el de la población femenina. En total millones de personas que, en una gran proporción, serán exterminadas si culmina el proceso de islamización. Ahora todavía podemos pararlo pero quizá mañana ya no. Es intolerable que muchas personas asistan a los actos del Día del Orgullo con temor a una atrocidad del fascismo musulmán, o que incluso dejen de asistir por ello. Lo dicho: valentía, ningún temor, porque vamos a derrotar a los nazis islámicos. Y a sus valedores y justificadores.



miércoles, 29 de junio de 2016

DE LA ABSTENCIÓN CONSCIENTE A LA ACCIÓN REVOLUCIONARIA

         El triunfador del 26-J ha sido el bloque abstencionista, formado por quienes no han participado en la farsa electoral organizada por la dictadura política en curso, constitucional, parlamentarista y partitocrática. La abstención, en particular su sector consciente (unas 500.000 personas), ha frustrado la operación estratégica implementada en dichas elecciones. Eso ha agravado la crisis en desarrollo del régimen.

         Quienes hemos propuesto la abstención reflexiva, responsable, moral y consciente, que hace de ella un acto revolucionario anticapitalista, hemos sido los vencedores el 26-J. El artículo, contenido en este blog, “No votar. Lo que más daña al sistema”, publicado en la campaña electoral, ha conectado con la voluntad de cientos de miles de personas

         ¿Cuál era la línea estratégica del poder constituido en tales elecciones? La victoria de Podemos con mayoría relativa, para que formase con el PSOE un gobierno de izquierdas con mayoría absoluta. Esto es lo que necesita desesperadamente el capitalismo español para llevar adelante sus planes económicos y políticos, a imitación de los de Syriza en Grecia. Los medios de comunicación, en particular las cadenas de televisión de la banca y las multinacionales, se han entregado a Unidos Podemos, invirtiendo miles de millones de euros en su publicidad. Pero hete aquí que los acontecimientos han seguido otro rumbo.

         En el 26-J casi el 20% de quienes votaron por IU y Podemos en las generales de hace seis meses se han abstenido[1]. Además, los abstencionistas son los mejores por lo general, los más activos, los más combativos, los más conscientes. Al mismo tiempo, ningún sector social nuevo se ha incorporado. El PP es el ganador, cuando tenía que haber sido el segundo más votado para que ocupase la Moncloa el bloque Podemos-IU-PSOE. A partir de aquí la inestabilidad se apodera del régimen político español.

La cosa ha sido tan risible que quien, según la CIA, es “nuestro hombre en Madrid”, el general Rodríguez, no ha logrado escaño. El general de la OTAN ha quedado fuera del parlamento… Una pena, pues desde él habría mostrado mucho mejor lo que Podemos es, como formación militarista, patriotera, españolista e imperialista. Desde el final del franquismo la izquierda ha sido la fuerza política principal del capital, de la que éste se ha valido para efectuar sus operaciones políticas y económicas decisivas, mientras que la derecha ha hecho comparsa de la izquierda. Ahora, las arduas y difíciles operaciones política que el capital necesita sólo pueden ser efectuadas por la izquierda en el gobierno.

         Pero los banqueros, los estrategas del ministerio de Defensa, el CNI, la CIA y demás buenas piezas no han contado con la efectividad de la campaña que hemos realizado en el último año para poner en evidencia al montaje mediático-político Podemos. Son los libros publicados, los artículos movidos en la Red, las denuncias en la calle, las movilizaciones de los vecinos y los trabajadores, los análisis objetivos de la situación, la propuesta de un proyecto, programa y estrategia de revolución integral, etc. los que han permitido que en momento crítico, el 26-J, más de 1.100.000 personas se haya negado a votar de nuevo al bloque electoral favorito de la patronal, IU-Podemos.

         En estos momentos la situación del régimen de poder es liosa. Se formará un gobierno de la derecha que les es inútil, por lo que será inestable y durará poco tiempo, pero ¿con qué lo sustituirá? La operación Podemos ya ha fracasado, su futuro es la guetización creciente, las reyertas internas, el ridículo… Ha sacado, es cierto, muy buenos resultados en el País Vasco y en Cataluña pero eso no es estable, pues en cuanto intente hacer política operativa ahí sus contradicciones internas estallarán.

         Podemos ha sido el tinglado utilizado por el poder para abortar las corrientes revolucionarias que iban madurando en el 15-M. Y por un tiempo lo ha logrado pero ahora se han vuelto las tornas y están a la defensiva, sumidos en la perplejidad, con la estrategia chafada. Nuestro momento político, el de quienes deseamos la revolución, ha llegado. Somos ya actores decisivos y lo seremos más y más en el futuro.

         Lo previo es que tenemos que ser conscientes de nuestra fuerza. Con muy pocos medios hemos convertido al 26-J en una derrota del bloque capitalista-estatal izquierdista. ¿Por dónde seguir?

         No basta con la abstención consciente y responsable: hay que dar un paso más, asumir el proyecto revolucionario, pensar en términos de transformación total. No es suficiente la lucha por mejoras, hay que proyectar la revolución, el cambio de modelo de sociedad. No basta con las acciones sectoriales, nuestra propuesta debe ser integral. Por el momento, los planes para imponer un programa económico a lo Syriza han fracasado. Tenemos una temporada de respiro que sobre todo hemos de utilizar para organizar la liquidación del actual sistema. Tenemos que ir de la abstención consciente a la revolución en actos.

         La juventud debe quedarse, no emigrar. Vamos a hacer, unidos y desde abajo, un sitio para los jóvenes, para que puedan llevar una vida humana, porque vamos a reventar desde la base el actual sistema. Tenemos que ofrecer esperanza, optimismo y acción. Ya hemos logrado mucho y si somos conscientes de nuestra fuerza podemos lograr muchísimo más. Vamos a imponer de facto las necesidades y aspiraciones de la juventud a banqueros, grandes patronos, militares, jefazos de Bruselas y politicastros de derecha e izquierda. Vamos a mandar de vuelta a casa a los jóvenes seniles y rancios, traidores a su generación, que manejan Podemos.

         En una situación de inestabilidad política como es la actual, cuando la principal herramienta del capitalismo, la izquierda, está bastante dañada, se dan condiciones muy buenas para el auge del ideal revolucionario, de las luchas en la calle, de la consecución de logros concretos, que el sistema se verá obligado a otorgar por la situación de debilidad relativa en que se encuentra. Es, por tanto, el momento de hacer grandes planes, pensar estratégicamente y proponerse metas ambiciosas.

         Tenemos que ponernos en movimiento. Quien tenga una revista que la ponga al servicio del ideario revolucionario. Quien se sientan con fuerza que abra un blog, o una página. Aquél que sea más dado a la palabra que se reúna con los amigos y las amigas para tratar del qué y cómo de la idea revolucionaria. Allí donde se pueda desarrollar una o varias reivindicaciones a través de la movilización, la demanda y la lucha, dejando fuera a los partidos políticos, que se haga. Todo lo que sea acción, conciencia, lucha, reflexión, organización, optimismo, creatividad, dinamismo y preparación del cambio integral revolucionario debe hacerse.

Hemos ganado la batalla del 26-J y podemos ganar las próximas.


        


[1] Una causa es la cuestión de la corrupción y la integridad. Por un lado IU “adeuda” a la banca privada varios millones de euros, que nunca ha devuelto y nunca devolverá, porque son donaciones de los banqueros al PCE-IU para que defiendan sus intereses, situación que existe desde antes de la muerte de Franco. IU, además, está implicado en docenas de asuntillos de corrupción, algunos pequeños pero otros grandes, como las tarjetas de Bankia o los ERE de Andalucía. Podemos se ha manchado con varios casos de pequeñas corruptelas, antesala de un enriquecimiento ilícito a gran escala, lo que tendrá lugar en los próximos años. Aspira, además, a aliarse con el PSOE, el partido campeón de la corrupción, el caciquismo, la casta y la vieja política. De manera que “la regeneración democrática”, ¿en qué queda?

jueves, 23 de junio de 2016

REPENSAR LA REVOLUCIÓN LOS BAGAUDAS

En Philondenx (Estado francés) tuvo lugar los días 11 y 12 de junio de 2016 el encuentro “Revolución/Iraultza/Revolució Bagaude”, donde fui ponente al lado de varios amigos y amigas. Las intervenciones y los debates se grabaron en video, de manera que pronto estarán en la Red. No deseo volver sobre lo que allí expuse sino situarlo en el contexto de una reflexión más general, que conecte este asunto, lejano puesto que se refiere a acontecimientos que tuvieron lugar a mediados del siglo V, con los rasgos más decisivos de nuestro tiempo.

Hasta hace muy poco las revoluciones políticas, sociales y económicas dignas de ser citadas eran la francesa de 1789, la rusa de 1917 y las “revoluciones antiimperialistas” posteriores a la II Guerra mundial (china, cubana, argelina, vietnamita, sudafricana, etc.). Todas están ya irremediablemente desprestigiadas, al haber sido causa de totalitarismo, sobre-opresión, deshumanización y mega-capitalismo. A ese bloque se han ido sumando, para algunos, movimientos populistas burgueses como la “revolución bolivariana”, y la nueva forma de fascismo clerical, la “revolución islámica”. Otras, como la “revolución española” de 1936-1937, con las colectivizaciones, etc. han perdido casi toda su anterior credibilidad[1].

         La idea de revolución está hoy muy gravemente manchada y desacreditada.

         Es lógico que así sea, después de todo lo que ha ido sucediendo, pues las revoluciones citadas han creado sociedades incluso más estratificadas y no-libres que las precedentes. En todos los casos, han sustituido el capitalismo por el hiper-capitalismo, con unos resultados económicos deplorables. Se comprende, por tanto, que las personas más reflexivas se resistan de buena fe a la noción de revolución.

         Pero, al mismo, tiempo, la revolución se hace cada día más necesaria, en vista de la evolución mundial y europea. No sólo por la caída sin final que en lo económico padece Europa, y en particular nuestro país, sino por el conjunto de transformaciones horrendas que estamos sufriendo, la mundialización (globalización), la concentración de la propiedad y la riqueza en cada vez menos manos, el crecimiento patológico de los aparatos estatales, la conversión de la persona en ser nada, el ascenso de las nuevas enfermedades físicas ocasionadas por el insano modo de vida que se nos impone, la devastación ambiental con cambio climático, la pérdida de valores y referentes morales, la expansión desde arriba del conflicto interpersonal en todas sus formas de donde está resultando un individuo solitario que se realiza en las dolencias psíquicas, la erosión de las libertades formales y la ausencia creciente de libertades reales, la conversión del sistema educativo en un procedimiento para arrasar el pensamiento creador y la integridad ética del alumnado, la general falsificación de la historia, la constitución de una casta partitocrática de derecha e izquierda que no es nada sin la televisión y que usa sus cargos para enriquecerse, y así sucesivamente.

         Dolorosa es ver que las generaciones de menos 40 años no logran, en una buena proporción, encontrar empleos medianamente remuneradores, por lo que dependen de sus padres y abuelos, sin posibilidades de vivir por sí mismos y tener hijos. Cuando este sector piensa en el futuro se estremece, con razón: sin empleos, sin autonomía, sin pensiones, sin hijos, sin proyecto de vida…

         Lo expuesto establece la necesidad de cambios fundamentales, y no meramente en lo secundario y lo sectorial, que vayan a la raíz del problema sin quedarse en sus manifestaciones superficiales. Cambios que no se propongan únicamente lograr “mejoras” bajo el actual orden sino ir estableciendo las bases para su sustitución. Cambios que sean en el todo de los problemas, que afecten al conjunto de la vida colectiva, la persona y el sistema de valores, de ahí que han de ser totales, integrales. Cambios que deben venir exclusivamente de la base popular y no de la presencia o participación en las instituciones.

         Para ello conviene buscar ejemplos de revoluciones en el pasado, que nos proporciones enseñanzas[2], aunque sin olvidar nunca las diferencias en las condiciones de lugar y tiempo. Tal es la revolución bagauda.

         Acaecida al final del orden romano, en las Galias y en Hispania, fue una sucesión de levantamientos armados populares. Iniciada al sur de los Pirineos hacia el año 443 su momento culminante fue el 449, cuando toman Tarazona (Zaragoza), dando muerte a la guarnición visigoda y al obispo. Posteriormente, en el 454, se supone que fueron aniquilados, pero algunos indicios y, sobre todo, el análisis histórico, parecen probar que se replegaron a los Pirineos y allí crearon un nuevo orden social, que perduró durante siglos.

         Probablemente, lo hicieron en la comarca de Sobrarbe, dando lugar a un mito, el Derecho de Sobrarbe[3], legislación universalmente admirada en el Medioevo, aunque de ésta nada directo nos ha llegado, salvo alguna falsificación posterior. De ella proviene el Derecho pirenaico, propio del pueblo de Euskal Herria.

         Las transformaciones revolucionarias que los bagaudas impulsan son: 1) el gobierno por asambleas, en el batzarre o concejo abierto, juntas populares que se solían reunir bajo enormes árboles, 2) los terrenos y otros medios de producción, pecuarios y artesanales, se hacen comunales, 3) el trabajo libre y asociado comunitario en pro del bien común, auzolan en euskera, 4) la autonomía, mismidad y soberanía de la persona, 5) concepción de una sociedad enteramente convivencial, en la que el amor de unos a otros sea el elemento motor, sin ente estatal ni propiedad privada concentrada.

         Los bagaudas son la parte fundamental de los inicios de la revolución de la Alta Edad Media. Ésta arranca con ellos, extendiéndose por todo el norte peninsular, en lucha contra los godos, los francos y los musulmanes andalusíes, las tres potencias anti-revolucionarias de esos siglos. Hicieron una revolución positiva, que contrasta con las revoluciones perniciosas, indeseables, antes citadas.

         De gran significación fue la presencia del cenobitismo cristiano revolucionaria en el movimiento bagauda[4], cuestión mantenida durante siglos por la historia oral. El único autor contemporáneo que defiende la justicia y razón de los alzados en armas es Salviano de Marsella (390-460, aproximadamente), en “De Gubernatione Dei”. Salviano estaba integrado en el monasterio de Lerins, cenobio que sostenía la versión verdadera del cristianismo, en oposición al aparato clerical a las órdenes del papado. Su obra es una denuncia objetiva del sádico Estado romano y de la crueldad de los terratenientes esclavistas. Expone que los bagaudas estaban luchando para regenerar la sociedad, también en el sentido moral.

         El significado contemporáneo, para el siglo XXI, de todo ello se irá estableciendo en el futuro inmediato. Mientras, es necesario recordar las revoluciones del pasado que no sean dañosas e insanas como las hasta hace poco tan irracionalmente idolatradas, y que además triunfaron, creando sociedad estables y activas durante siglos. Porque, a fin de cuentas, la historia es maestra de la vida.


[1]  El video “¡Qué trabaje Federica!” (por Federica Montseny, jefa de CNT y ministra de la II república española en la guerra civil) es una contribución a aclarar lo que sucedió durante 1936-1937. En ese tiempo, la gran mayoría de los procesos supuestamente colectivizadores en la industria, la agricultura y los servicios, fueron la vía para constituir un nuevo capitalismo, vinculado al Estado burgués republicano, del que formaron parte como funcionarios civiles, policiales y militares, decenas de miles de anarcosindicalistas, devenidos una facción de la nueva burguesía antifranquista. Mi libro “Investigación sobre la II república española, 1936-1939”, examina esta cuestión, mostrando sus bases políticas, ideológicas, teóricas y organizativas.
[2] La primera vez que hablé en público sobre el movimiento revolucionario de los bagaudas fue en una charla en Capdesaso (Huesca) organizada por Rurales Enredados, la sección campesina del 15-M, el 7 de abril de 2012. El acto, de temática agraria, estuvo muy concurrido. La casi totalidad de la asistencia era la primera vez que escuchaban tratar sobre esta materia. Me animó a hacerlo que la zona había sido el área de combate de los bagaudas, como expresión de respeto y admiración hacia ellos.
[3] En este blog, “Los Fueros de Sobrarbe y los orígenes del pueblo aragonés”.
[4] Mi intervención en Philondenx tuvo por título “El movimiento bagauda y el monacato, o cenobitismo, cristiano revolucionario”.

martes, 14 de junio de 2016

NO VOTAR LO QUE MÁS DAÑA AL SISTEMA

        Nuevas elecciones. Nuevo baño de mentiras, burlas y bellaquerías. La masa, envilecida por el sistema de dominación, es empujada cual rebaño hacia las urnas, para “escoger” entre lo igual y lo igual. El ser nada o sujeto nadificado, crédulo e irracional, imagina que votar a tal o a cual, y pelearse con sus iguales que votan a las otras marcas comerciales/electorales, es decisivo para mejorar su vida.

Pasarán los meses y los hechos demostrarán una vez más que todo es una pantomima cruel y que el sistema de dominación permanece idéntico a sí mismo, pues el poder reside en el Estado y el capital, no en el gobierno, los partidos y el parlamento, que son derivaciones irrelevantes de aquéllos, sin poder real por sí. Se permite la elección (no-libre) de los elementos accesorios y formales del sistema pero no la del poder verdadero, que queda siempre en manos de las élites funcionariales, militares y empresariales.

         ¿Quiénes ganan? Los políticos profesionales, que se llena los bolsillos. Todos, los de derechas y los de izquierda, los españolistas y los “independentistas”. De manera legal e ilegal harán su agosto desde los cargos institucionales. ¿Quién pierde? El pueblo, los pueblos. Se vote a quien se vote es igual, pues todos los partidos son iguales, pero se otorga apoyo al sistema de dominación. No.

         Votar es validar al sistema, es integrase en su lógica perversa, es hacerse parte de él. Abstenerse es golpear donde más duele, poner en evidencia el montaje politiquero en curso, la parodia de una dictadura que, cada cierto tiempo, se sirve de comicios no-libres, potestativamente irrelevantes y mediáticamente manipulados para presentarse como lo que no es, una democracia, y ocultar lo que es, una dictadura.

         Desde luego, la contradicción no está entre la derecha y la izquierda, pues la una y la otra son lo mismo, igualmente institucionales, al servicio del capital, embusteras, parasitarias, inmorales, inciviles, corrompidas. Hay que salir de ahí para situarse en la verdadera contradicción, la que opone a la reacción (dentro de la cual está la izquierda al mismo nivel que la derecha) y la revolución. Reacción/revolución es real mientras que derecha/izquierda es irreal.

         La derecha nos ha triturado desde 2011, del mismo modo a cómo la izquierda nos maltrató en 2004-2011. La derecha ha mantenido todas las leyes y normas de la izquierda, lo que prueba la identidad izquierda-derecha. Ahora parece que toca que gane la izquierda, que será continuista con lo realizado por la derecha. Es el viejo mecanismo del turno de los partidos, que se alternan para manifestar una “pluralidad” y “libertad” inexistentes. Si gana la izquierda hay que celebrarlo, pues de forma similar a cómo ha sucedido en Grecia su demagogia y locuacidad se desmoronarán en poco tiempo.

         Ahora, la clase mandante necesita reestructurar a fondo el sistema productivo, en la dirección de establecer una economía similar a la china, con largas jornadas de trabajo, salarios reducidos y derechos sociales mínimos. Para eso necesita de la izquierda en el poder, pues la izquierda es el mejor instrumento del capital, la herramienta principal de la clase empresarial, como se ha mostrado desde el final del franquismo, cuando el capitalismo se ha servido de la izquierda para resolver sus problemas más acuciantes, políticos, sociales y económicos.

         Si el modelo a implantar es el chino la vía será la griega. Lo que el partido Syriza, el referente para la izquierda española hasta ayer mismo, está haciendo en Grecia hará aquí la izquierda, en realidad ya lo está haciendo en los ayuntamientos donde tiene poder.

         La respuesta ha de ser: 1) no votar, cuando menos votos logren tendrán menos legitimidad y les será más difícil realizar los duros y numerosos “ajustes” que necesitan, 2) si gana la izquierda, que en lo de los recortes sociales es la fuerza más agresiva y resolutiva, hay que contestar con la huelga general en cuanto se den las condiciones, igual que ya han hecho en tres ocasiones los trabajadores griegos.

         Lo uno y lo otro son prácticas anti-sistema, revolucionarias. La política partidista es sucia, es cieno, es mugre, es inmoralidad, y quien incluso de buena fe participe en ella, se mancha y degrada, y daña al bien general. La meta es reconstruir al pueblo, lo que sólo puede hacerse como realidad social ajena y opuesta a las instituciones, a todas ellas. Hay que estar fuera del poder, único modo de no envilecerse con él, ponerse a su servicio y hacerse parte de él. Desde fuera hay que trabajar para que el populacho se haga pueblo y para que el pueblo haga la revolución. Una revolución cuya primera realización será establecer la libertad política, derogando la dictadura parlamentarista y partitocrática para establecer un régimen de gobierno libre, por asambleas populares, con libertad de conciencia (que hoy no existe) y libertad civil (que tampoco existe).

         Así pues, la revolución tiene como contenido y meta derrocar la actual tiranía y realizar la libertad.